Publicado el 22/06/09 a las 9:05 pm

Volver a casa

Estoy en Buenos Aires desde hace una semana, y el domingo que viene hay elecciones legislativas. Desde entonces vivo entre el odio y el amor que despierta la pareja presidencial de este país. Mi familia, mis amigos, los vecinos, los amigos de amigos, los taxistas, todos se definen según estén a favor o en contra de los Kirchner (la presidenta es Cristina, su marido es el ex presidente Néstor,  pero todos se refieren a ellos en plural).

Hay dos grupos: los que los odian, se inflan el torax, olvidan toda forma de amabilidad politica y  escupen insultos sin siquiera esperar aprobación. No les importa. El otro grupo incluye a aquellos que explican: “Y que querés? Lo otro es peor”.

Y en el medio estoy yo, un poco argentina, un poco extranjera. Alguien que viene de ese primer mundo donde “esto no pasa”, “allá es diferente”, “viste que locura que es ésto!”, “Francia es otra cosa”, “vos tenés suerte de estar allá y no en este quilombo”. Y así, casi sin darme cuenta, afirmo con la cabeza, digo “pero claro que no!”, “Francia es muy diferente” y me voy convenciendo de que soy una afortunada.  

También voy a votar. Tal vez como un modo de  recordar las bondades de volver a casa.

Enlace permanente| Comentarios ( 0 ) | Trackback | Categoria: Uncategorized





Publicado el 11/06/09 a las 4:08 am

Underground

El subte puede encerrar  talentos inesperados.  Bajo tierra, al atravesar ese gigante  entramado de lineas de subte que recorre la ciudad de París, se pueden ver a tipos con dreadlocks a lo Bob Marley, dúos de violinistas,  latinoamericanos entonando una baguala, grupos de salsa,  de jazz y hasta conjuntos de música klezmer.  Gracias a ellos, el calor, el hacinamiento y el hedor del metro parisino resultan menos sofocantes. Pero hace muy pocos días me enteré de que su presencia no obedece sólo a su deseo (o necesidad) de ganar algo de dinero. No pueden acomodarse en un rincón húmedo, iluminado por lamparas blancas e interrumpir con alguna melodía  el sonido tenaz y homogéneo de los trenes, tan sólo porque se les da la gana. 

Todos estos músicos que uno encuentra cada vez que viaja en metro en París, deben pasar un verdadero casting. Esta selección obligatoria sucede dos veces al año en el popular barrio de la Bastilla, donde la empresa de subtes francesa les da luz verde para actuar. Un agente melómano tuvo esta idea en 1997 y desde entonces, junto a profesionales del universo musical,  audiciona en el sótano a unos mil artistas de los que seleccionará sólo trescientos. El criterio: la diversidad de estilos y la calidad. 

Cada uno de los músicos elegido firma un contrato de seis meses para tocar en los pasillos del metro, que tal vez les sacará luego del anonimato. Algunos artistas se han hecho famosos de este modo, aunque la mayoría pasa de largo. La mitología gala subterránea, cuenta que por sus pasadizos pasaron figuras célebres como Michel Polnareff, Alain Souchon o Jacques Higelin. Ayer, por ejemplo,  un joven con look gótico y de un blanco fantasmal, ha pasado de tocar en el metro a ser el ganador de un programa llamado Nouvelle Star, la versión francesa del popular Pop Idol

 Ya son varios los que se han dado cuenta de que no se debe desperdiciar un público de casi tres millones de pasajeros por día. Así, viajar en metro puede convertirse en un paseo estimulante e inesperado. Como en el Underground de Kusturica.

Acá el vídeo del talentoso músico senegalés, Cherif Mbwa, descubierto entre los túneles del submundo parisino.

Enlace permanente| Comentarios ( 1 ) | Trackback | Categoria: Uncategorized





Publicado el 29/05/09 a las 1:54 pm

Final

Finalizó el salón del libro de Montpellier.

Rafael Chirbes me trató de oficial del ejército.

Juan Bonilla de estricta celadora.

Carmen Posadas me felicitó por mi organización.

Fernando Savater no aceptó ir a ninguna comida ni encuentro protocolar.

Eduardo Mendoza hizo una breve escapada para comprarse una camiseta porque se moría de calor. 

Ramón Chao -“soy el papá de Manu”, repetía a todos- me mostró sus dieciseis tatuajes, uno por cada libro.

Carme Riera contó que su agente,  Carmen Balcells, le dijo alguna vez que ella se había equivocado al escribir en catalán. “Hubieras vendido muchos más libros de haberlos escrito en castellano”, la reprendió.

Le transmití aquel sabio consejo a Xavier Güal, joven escritor catalán. Pero no creo que me vaya a escuchar. Claro, no soy Carmen Balcells.

Paco Roca no dejó de firmar ejemplares de sus historietas.

Durante la cena de gala pude asistir al reclamo de Gille Cohen-Solal, esposo de la editora Eloïse d’Ormesson por la supervivencia de las librerías independientes. Más de cuatroscientas personas presenciaron su enojo por la desaparición de  la literatura  entre las fauces de los grandes supermercados del libro.

Bueno, lo he pasado muy bien y tengo una lista de libros que me espera. 

Estoy casi acabando  El Estadio de Mármol, los extraordinarios cuentos de Juan Bonilla. 

El único detalle, es que no pude presenciar casi ningún encuentro. 

Aunque, tal vez, lo más atractivo haya sido todo lo demás.

 

Para festejar este feliz desenlace, un video de Arielle Dombasle,  la indescriptible  esposa del filósofo-estrella Bernard Henri-Levy.

Enlace permanente| Comentarios ( 0 ) | Trackback | Categoria: Uncategorized





Publicado el 20/05/09 a las 1:21 pm

Comédie du livre

comédie du livre de Montpellier

Mañana comienza en Montpellier la Comédie du Livre. Es el segundo salón literario de Francia, luego del de  París. Este año está dedicado a España y vendrán los escritores Fernando Savater, Jorge Semprún,  Rafael Chirbes, Carmen Posadas, Carme Riera, Eduardo Mendoza, Ramón Chao (el papá de Manu), Xavier Güal y Juan Bonilla. Otros han anulado a último momento.

Yo estoy encargada de la relación con los escritores españoles. He preparado sus viajes, sus encuentros, sus entrevistas y comidas. Mañana es el día D, el día en que los tendré cara a cara, sin correo electrónico ni teléfono movil de por medio. 

Jamás había participado de la organización de un evento, ni siquiera de uno pequeño. Conocí el inagotable estrés de la producción televisiva, los contratiempos  de una redacción, la urgencia de un cierre, los desencuentros del trabajo free lance y a distancia.  Pero ésto no se parece a nada de todo aquello. Durante un evento de envergadura, todo -absolutamente todo-parece montado sobre telgopor. O sea, un capricho, un inconveniente, una anulación y el gigante se desmorona y hay que volver a empezar. 

Pero de entre las satisfacciones que comporta la ocasión  de vivir, desde el otro lado del mostrador, un acontecimiento  como el que se inicia mañana, quizá el más placentero, sea el de observar que esa construcción a veces tan endeble de la que uno participó, logra sostenerse.

!Eso espero!

Enlace permanente| Comentarios ( 1 ) | Trackback | Categoria: Uncategorized





Publicado el 07/05/09 a las 4:11 am

Aprender a desobedecer

Xavier Renou es un mercenario de la protesta civil. Sus acciones son diversas: perturbar el paso de la flama olímpica durante las olimpíadas de Pekín, bloquear las calles de Estrasburgo durante la cumbre de la OTAN, desplegar  una banderola para impedir la instalación de una central nuclear,arrojar pintura a la cara de un hombre político, apropiarse de un parking para transformarlo en un jardín público, irrumpir en las oficinas de un poderoso fondo de inversiones u organizar un  picnic contestario en los supermercados, son algunos ejemplos. En tiempos de crisis, adios a las peticiones y bienvenidos sean los profesionales de la protesta new age y no violenta. El perfil de estos nuevos militantes antiglobalización incluye a clowns activistas, pintores, fotógrafos, empleados , estudiantes y todo indignado con ganas de patalear. 

Es que rebotando de crisis en crisis, lo mejor es estar preparado. Es lo que entendió rápidamente Xavier Renou, adepto de la desobediencia civil. Como es alguien pragmático, él cree que un hombre preparado vale por dos y decidió proponer a todo el espectro militante cursos de “formation à l’action”. Se trata de enseñar técnicas para defenderse de la represión y aprender a resistir. Renou es un pedagogo gentil  que enseña  cómo ocupar un espacio de manera pacífica, cómo atarse a un árbol, clavar un cartel en lo alto de un rascacielos, organizar una sentada, no ceder a la provocación de la policía  o  manejar la relación con los medios. Todo esto a 50 euros por persona. Renou no es un marginal alienado e idealista. Es diplomado de la prestigiosa escuela de Ciencias Politicas de París quien, luego de pasar por Greenpeace donde fue responsable del sector de la lucha contra el nuclear militar, creó una asociación y se convirtió en un conocido coach de la insurrección. El desobediente tipo debe estar contra el poder nuclear, a favor de Palestina, contra la guerra en Afganistan, por la legalización de los inmigrantes clandestinos, contra los pesticidas, por la utilización de agrocarburantes, contra la publicidad. Ahora, el problema no son las causas, sino su despliegue como un objeto más de consumo. La nueva guerrilla tiene su propia boutique on line donde ofrece stickers , pins, remeras , tarjetas postales y hasta una guía titulada Guerrilla kit.

Me pregunto si estos cursos de desobediencia civil no implican, justamente, la muerte de la desobediencia. ¿Se puede enseñar a desobedecer? ¿Es posible querer bloquear una calle de una manera eficaz y, a la vez, mostrar y explicar cómo se hace en un sitio internet? ¿Se puede ser un “desobediente”, como otros son panaderos o podólogos? No es que desconfíe del compromiso de estos desobedientes por las causas que defienden. Pero hacer un curso para aprender a desobedecer es como vestirse de guerrillero para unirse a un circo ambulante. No hay peligro.


Enlace permanente| Comentarios ( 1 ) | Trackback | Categoria: Uncategorized





Publicado el 26/04/09 a las 10:19 am

Ser francés

Francia se ha convertido en un país obsesionado por su identidad. Por aquí circulan preguntas como “¿qué es ser francés?”, “¿es haber nacido en este país?”. “¿es hablar francés?” ,“¿es querer volverse francés?”. A esto se suma un debate sobre la pertinencia o no de realizar un sondeo demográfico donde se haría referencia al origen étnico de los habitantes . Algunos lo consideran un sacrilegio, un ataque a su cultura ancestral. Otros créen que ya es hora de enfrentar la realidad de la discriminación. “Por qué”-parecen preguntarse- “no nos dejan en paz  con nuestros quesos y  vinos y baguettes y aperitivos y nuestra república democrática y laica?” . Pero no, en Francia (por temor y tal vez con algo de razón) se huye del  multiculturalismo como de la peste. 

Pero yo , que tengo la doble nacionalidad francesa y argentina ¿qué soy?  A veces, a solas,  me cuesta imaginarme como francesa, y hasta me resulta raro definirme sólo como argentina.  Emigrar es un poco eso, flirtear con el nuevo país sin terminar de instalarse del todo. Al mismo tiempo, luego de tantos años en Francia ¿podría volver a la Argentina? ¿regresaría al mismo país? ¿al paisaje que dejé? ¿compartiría idénticas charlas y salidas con mis amigos? Como Francia, quizás yo también esté aferrándome a un mundo que ya no existe. Junto a los franceses tal vez deba repetir, como escribió Rimbaud, “je est un autre” (yo es otro).

Pero hay quienes lo tienen aun más complicado que un  inmigrante confundido. Se trata del  racismo solapado y canalla que padecen   franceses nacidos en Francia, hijos o nietos de inmigrantes, a quienes muchos no dejan de lanzarles a  la cara, como un latigazo,  la siguiente pregunta: “Y tú ¿de dónde eres?“. Una asociacion decidió contestar con humor. Yo, en cambio, no he encontrado ninguna respuesta todavía.

Enlace permanente| Comentarios ( 1 ) | Trackback | Categoria: Uncategorized





Publicado el 13/04/09 a las 2:30 pm

Spleen

Banlieue es una palabra emblemática en Francia, un concepto vigoroso que agrupa los peligros del momento. En la banlieue, se supone,  se concentran todas las desgracias: tráfico de drogas, fracaso escolar, delincuencia, problemas familiares, desempleo exorbitante, racismo. A todos en Francia,  de una manera más o menos marcada, se las ha inoculado desde pequeños que la banlieue es un espacio del que mejor huir.La banlieue se ha convertido en un adjetivo. Un adjetivo de connotación negativa, y no del todo falso.

Pero resulta que entre el cliché y la realidad, la banlieue es también un escenario mucho más rico que la marca sórdida con que nos la venden .

En la banlieue (la periferia de las grandes ciudades) de Paris, por ejemplo, nació y creció un joven que se  hace llamar Spleen, en honor a un poema de Baudelaire, y es un notable músico francés de origen camerunés. Escucharlo es trasladarse a la escena soul que tanto me gusta.  Spleen es un representante de la soul americana en Francia. Su verdadero nombre es Pascal Oyong-Oly y es también un virtuoso del beat-boxer, ese don que tienen algunos privilegiados de construir con su boca verdaderos cimientos rítmicos. Acá  el clip de la canción “Tu l’aimeras” de su segundo album “Comme un enfant”. Imperdible!


Enlace permanente| Comentarios ( 1 ) | Trackback | Categoria: Uncategorized





Publicado el 29/03/09 a las 12:01 pm

Secuestrar y vigilar

Por momentos, todo es espectáculo y resulta difícil identificar el drama porque, al ver las noticias, no se sabe si reír o llorar. Hace unos días la desesperación llevó a un grupo de futuros desempleados de una empresa francesa a secuestrar a su patrón como modo de presión para renegociar su despido. Lo mantuvieron encerrado en su oficina dos o tres días. Dos semanas antes, un dirigente de Sony France corrió la misma suerte.

Un “secuestro”  como la otra cara de la desesperanza. Pero la obsesión defensiva está también del otro lado de la trinchera y con otro objetivo: crear un mundo seguro. 

Vidéo surveillance

Hace un tiempo, ser paranoico era un problema. Hoy, es  señal de lucidéz. En las ciudades hay cámaras de videovigilancia. En París piensan instalar más de 1300  este año  que se sumarán a las más de trescientas que existen ya en las calles parisinas. En Francia, más de 700 mil comercios filman ilegalmente. En donde vivo, no se puede dar un paso sin ser filmado en las plazas, los parkings, tranvías, cines, autobuses.

Unos días atrás recibí un mensaje de texto de una sociedad que me preguntaba si me interesaría abonarme a su servicio.  La companía ofrece lo siguiente:  localizar en toda Francia a las personas que querramos. Seis euros por cinco localizaciones, o 45 localizaciones por una treintena.  Automáticamente, si mi hija tuviera un celular, podrían confirmarme que a las cuatro de la tarde del lunes se encontraba en su clase de violín y no tomando unas cervezas en un bar. Lo llaman géolocalisation y resulta tentador. Una tentación funesta.  La tensión entre el deseo de proteger la intimidad y querer controlarla, no podía estar más a prueba que al pensar en  la seguridad de los hijos. 

El ojo despierto de la camara se encuentra en todas partes. No sólo me graban  sin consentimiento, sino que diversos datos personales circulan cada vez que ingreso a internet o cuando retiro dinero. O al hacer las compras en un supermercado con una carta de fidelidad donde un nuevo archivo indicará los productos que consumo. Cada tanto, también,  en la parte inferior de la pantalla de mi computadora aparece un desconocido que quiere conversar conmigo a través de skype dirigiéndose a mí como si me conociera de toda la vida. En un arranque de ira intento borrarlo, pero insiste. Lo mismo me sucedía con Facebook, hasta que lo bloqueé.

¿Y si acabo de una vez con mi identidad digital? ¿Si huyo del acoso de este gran hermano citadino?

Por ahora, al finalizar este post desconectaré la computadora y mi teléfono mobil, sin dejar   de preguntarme cómo sería encontrar  a toda esa  gente que me conoce tan, pero tan bien.

 


 

 

 


Enlace permanente| Comentarios ( 1 ) | Trackback | Categoria: Uncategorized





Publicado el 18/03/09 a las 12:43 pm

La vida de una baronesa

shih-tzu

Nadine Nelly Jeannette Lhopitalier tenía 27 años y era una simple actriz abocada a roles de jovencitas frívolas en películas como “Coiffeur pour dames”,  cuando un abogado amigo le presentó al Barón Edmond de Rothschild. Tres años  después, éste  le propuso casamiento.“¡Un Rothschild no se rechaza jamás!”, suele exclamar divertida. Desde entonces, la humilde plebeya  se convirtió en la baronesa Nadine de Rothschild y supo muy pronto que pertenecer a aquella mítica dinastía sería un trabajo de tiempo completo. ¿Cómo recibir a banqueros del mundo entero? ¿Cómo elegir la vestimenta apropiada? ¿Se debe servir el café en la mesa o en el salón? ¿Cómo hay que cortar el queso?, eran  algunos de los copiosos enigmas a resolver. Con aplicación, la flamante aristócrata se apropió del estricto código social que le permitiría transitar  sin sobresaltos su nuevo mundo: el de la opulencia y el poder.”Mi mamá, que era una mujer muy simple” -cuenta a través del teléfono - “me había enseñado la buena educación, a no hablar con la boca llena, a  no apoyar los codos en la mesa o a no interrumpir la conversación. Años después, me di cuenta que el aprendizaje de  los buenos modales era lo  más importante  para ascender  los escalones de la alta sociedad”. Así de precisa y pragmática resulta la baronesa de 76 años  . Su filosofía de vida, hay que reconocerlo,  tiene el mérito de la franqueza. “Los hombres están hechos para ganar dinero. Las mujeres, para reclamarlo”, es una de sus célebres frases.  Bajo esa divisa, luego de varios libros publicados y con una experiencia irrebatible en el arte de la seducción, abrió hace tres años L’Academie de Nadine de Rothschild situada en Ginebra. Un centro de savoir vivre al que acuden mujeres de negocios, empresarios, secretarias, azafatas,  jóvenes ambiciosas o esposas algo desorientadas. Hasta tuvo un alumno  ¡carnicero!. “Mucha gente adinerada y con  varios  diplomas, no sabe cómo comportarse durante una cena”, se escandaliza. Es cierto que  el dinero abre muchas puertas pero, según ella misma observa,  no necesariamente aquellas que conducen al eficaz ejercicio de las buenas maneras. Algunos de sus  consejos para brillar allí donde se debe indican tener un perro Shih-Tzu como mascota, dejar fumar a los invitados, jamás hablar de religión ni servir fruta durante una cena mundana, nunca confesar una adulterio, ser un invitado docil capaz de devorar una vaca aunque  sea vegetariano, permitirse en público sólo besos en la mejilla y en la frente.  

Nadine de Rothschild habla todo el tiempo  de la importancia de las formas. Lo novedoso, en cambio,  sería descubrir que además hay algún contenido.

Aunque casi prefiero no saberlo.

Enlace permanente| Comentarios ( 3 ) | Trackback | Categoria: Uncategorized





Publicado el 11/03/09 a las 8:14 am

Un Don Nadie

Rémi Gaillard, 33 años, vive en Montpellier y se hizo famoso gracias a su slogan C’est en faisant n’importe quoi, qu’on devient n’importe qui (Es haciendo cualquier cosa, que te conviertes en un cualquiera). Una declaración de principios y una forma de vida. En 2001, en su blog N’importe qui comenzó a colgar sus sketches convirtiéndolo en  uno de los blogs mas visitados de Francia: cien millones de visitas en los últimos 12 meses, 500 mil clics por día. 

Cuando presentó sus gags a la televisión francesa vio cómo, en lugar de contratarlo, los dirigentes  creyeron más interesante y económico simplemente plagiar los delirios de este creativo montpellièrain. Pero no claudicó. Ha hecho publicidades para diversas marcas. Y también imagina que sus sketches, una versión pop del cine mudo, podrían reproducirse en el canal de televisión de algún otro país. 

Aquí su más célebre broma durante la final de la Copa de Francia de 2002, donde se lo ve abrazándose a los jugadores e incluso entrevistado por los medios. 

Una web para reírse un poco con los gags de un famosísimo Don Nadie.

   


Enlace permanente| Comentarios ( 1 ) | Trackback | Categoria: Uncategorized