lunes 08 febrero 7:56 pm.
Manual para ser un superhéroe egoísta
Biblioteca de autoayuda.
Un consejo de Fritz Berger Ch. | No. 77

HEROE WEBMienten aquellos que dicen que nunca han soñado con ganarse el respeto ciudadano mediante una acción he­roica y sobrehumana. La acción heroica, así sue­ne contradictorio, no precisa de arrojo alguno en favor de un tercero. Parafraseando a los griegos, la máxima prime­ra del paladín contemporáneo sería: «Sálvate a ti mismo».

Seamos honestos. En el mundo real nadie vuela a menos que sea en avión y embutido en un asiento de económica al lado de un bebé o de un obeso con megacolon. Es probable que el mayor acto de coraje al que el ciudadano de a pie se enfrenta sea detener la puerta de un ascensor a punto de pellizcarle el vientre a una anciana que se desplaza en andador. Vaya proeza.

No vale la pena jactarse de esas menudencias. Por el contra­rio, sí enaltece al género humano un adalid que ame y conozca sus límites, y se dedique a la muy noble empresa de velar por su propio pellejo. Claro, subyacen las dudas. ¿Es posible convertir­se en un Superhéroe Egoísta en un mundo envenenado por la lacra de la corrección política? He aquí el cómo.

1. Mi misión es el prójimo.- El principio básico que motiva la misión del superhéroe es servir al prójimo. Ciñén­donos estrictamente a esto, llegamos al sustento mismo del paladín que nos ocupa. Prójimo es el otro. Y para alguna otra persona, nosotros mismos somos el otro. Ergo, lo que el Su­perhéroe Egoísta debe decirse es: «Yo soy un prójimo, yo soy mi propia misión». Esta declaración de principios ahorra va­lioso tiempo de introspección que habría de desperdiciarse en el cuidado de terceros.

2. La omisión es acción.- La falacia propia de las especulaciones y el cálculo de probabilidades quiere hacer creer que dejar de hacer algo «podría» ser determinante en el desarrollo de algo negativo. Pero ese podría es y será sólo un condicional, una variante cuya influencia en el evento fi­nal jamás será conocida. Por lo tanto, importa un comino. Si usted, como Superhéroe Egoísta, se pasea por ahí en uniforme sin hacer nada ni meterse en problemas ajenos en lugar de estar rayando autos con el llavero o poniendo chicles en asientos de cine, ya le está haciendo un favor a la comunidad. Su ociosidad es provechosa. Imagínese que en su camino se topa con un incendio, y en una ventana una madre llora con un bebé en brazos ante el avance de las llamas. ¿Qué hace el Superhéroe Egoísta? Pues se hinca de rodillas y se amarra bien ambos pasadores mientras contempla la escena. No vaya a tropezarse más adelante.

3. La gente quiere héroes, no equipos.- Una cadena de supermercados estado­unidenses aburre a su menguante clientela: «El éxito es un esfuerzo de equipo». El Super­héroe Egoísta dice: «¿Y qué?». En la portada del diario del día siguiente no saldrá el equipo, menos aún el esfuerzo. Deje que el equipo haga el esfuerzo y cumpla con su trabajo. Luego, a la hora decisiva, ejerza usted su papel definitorio en ese equipo y sea el héroe. Coja al bebé de los brazos de esa madre irresponsable y sosténgalo con dramatismo ante las cámaras. Esa imagen le hará el desayuno alentador a mucha gente, empezando por usted mismo.

4. El uniforme como recurso.- Dicta la tradición que usualmente el uniforme del superhéroe ha de cumplir con dos objetivos fundamentales: a) ocultar la identidad del justiciero anónimo y b) servir como plataforma funcional para el uso de armas secretas o poderes extraordinarios. Así justifican la proliferación de un vestuario ceñido y lustroso, francamente homoerótico, que confunde las vulnerables identidades sexuales de millones de adolescentes. En el caso del Superhéroe Egoísta, esas consideraciones no tienen signi­ficado alguno. El uniforme del Superhéroe Egoísta tiene una sola prioridad que atender: hacer que el superhéroe se sienta lo más cómodo posible. Por ejemplo, una sudadera-pi­jama o ese jean viejo que se amolda a la gónadas como un guante de terciopelo. Ahorrarse el uso de mallas logrará que los jóvenes admiradores no duden acerca de si al Superhéroe Egoísta se le vuela el periódico o no.

5. Los verdaderos superpoderes.- Dejando de la lado la monserga adolescente sobre visión de rayos X o convocar flamas ardientes con la sola voluntad, concentrémonos en los verdaderos portentos personales del Superhéroe Egoísta: a) Poder del sueño: por una siesta a la que se entregue el héroe el mundo no se va a venir abajo. b) El Superasterisco: ante el temor, ajusta con fuerza sobrehumana cerrando el organismo al vacío. c) Poder de cálculo: se basa en un elemental raciocinio lógico: mejor un cobarde vivo que un valiente muerto.


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