lunes 08 febrero 8:00 pm.
Últimas postales de Asia
Hace décadas Asia era un pueblo de agricultores y pescadores al sur de Lima, bueno para descansar. Hoy es el balneario más exclusivo del Perú. También el más concurrido: en tres meses, su centro comercial recibe más visitantes que Machu Picchu en todo un año. Y hasta dicen que pronto habrá una pista de aterrizaje para llegar e irse más rápido. ¿Qué ocurre cuando un oasis de vacaciones empieza a padecer la rutina de una gran ciudad?
Apuntes de Fernando Cárdenas Frías | Retratos de Musuk Nolte | No. 46

ASIA1. Asia es un lugar que huele mal: viene de la palabra quechua Asiac, y en ese idioma se llama así a los lugares que apestan. Asia también es la playa más exclusiva del Perú: una casa frente al mar puede llegar a costar más de medio millón de dólares, y cada verano se mudan allí las familias más adineradas de Lima. Asia le debe su nombre al mal olor que hace mucho tiempo arrastraba la brisa de ese lugar. Pero esta verdad no es útil para la publicidad. Ni siquiera es una verdad evidente. Conviene decir que ahora el novelista Mario Vargas Llosa se pasea en Asia; que el español Miguel Bosé cantó en una discoteca de

Asia; y que el capitán de la selección alemana de fútbol, Michael Ballack, visitó el Perú y se alojó en Asia. Las celebridades –esos dioses contemporáneos– inventan los sitios de moda, y Asia parece un milagro de concreto en medio del desierto y a cien kilómetros al sur de Lima, esa ciudad que antes lo era todo en el Perú. Ahora, frente a las playas de Asia, hay un gran centro comercial con boutiques, un supermercado, salas de cine, restaurantes y, pronto, un hotel cinco estrellas de doscientas habitaciones, un casino en versión Las Vegas, una clínica de cirugía plástica y hasta una pista de aterrizaje para vuelos privados. No es una gran ciudad, pero en la galaxia de los sucesos, Asia es un satélite diminuto donde ocurren cosas que en Lima ya no. En Asia se disputa la Copa Davis. En Asia desfilan modelos italianas. Asia también es más popular que Machu Picchu: puede acoger a un millón y medio de visitantes en solo un verano, y esto es más del doble de turistas que durante todo un año recorren la ciudadela inca, en el Cuzco, Capital Arqueológica de América. Un arqueólogo advierte: quizá fueron los incas los que llegaron a ese valle costero que miraba a un horizonte salpicado de islas guaneras, aspiraron la brisa hedionda de la playa y dijeron asiac: lugar maloliente. Teoría 2: el hedor venía de unas lagunas. Teoría 3: esclavos chinos explotaron el guano del archipiélago, en el siglo diecinueve, y el nombre de la playa quedó como un tributo a su melancolía: Asia. ¿Por qué siglos después un lugar así se pone de moda?

 

 

2. –El olor del guano debía hacer bien a los pulmones –bromea Ricardo Mulanovich, un alto funcionario de una compañía de seguros cuya piel es tan blanca que parece que su vida ha consistido en huir del sol.

Mulanovich tiene setenta años, adora la playa y tiene una casa en Las Palmas, un club frente al mar de Asia lleno de casitas con jardines cuidados, paredes blancas y terrazas donde asoma gente bronceada y linda. Este domingo de febrero hay un sol tibio que no castiga la piel. Mulanovich saborea un trago de pisco en casa de uno de sus vecinos y habla de dos cosas: 1) Es tío de la ex campeona mundial de surf, Sofía Mulanovich; y 2) fue uno de los primeros vecinos de Las Palmas, el más antiguo de los treinta clubes privados de Asia. Años sesenta: en todo el distrito sólo hay cuatro pueblos de pescadores y agricultores. También un criadero de toros. El joven Ricardo Mulanovich y su grupo de amigos, aficionados a esos animales, suelen acampar muy cerca de allí: hacen parrilladas, beben vino y se sienten a salvo de la ciudad de Lima, donde viven. La playa de Asia les gustaba tanto –dice Mulanovich– que pronto empezaron a construir allí sus casas de verano. ¿Cómo encontrar las huellas de ese pasado en medio de la arena?

Hoy, vista desde el cielo, Las Palmas parece una versión en miniatura de The Hamptons, aquel balneario de Nueva York donde veranean los hombres más ricos del país más rico del mundo. Pero no es conveniente medirse con un gigante: siempre parecerás más pequeño de lo que eres. Asia está de moda, claro, pero en el Perú.

3. Son las cinco de la tarde de otro domingo de febrero y el sol está a punto de hundirse en el mar de Asia. Algunas familias lo contemplan desde las terrazas de sus casas de playa. María Cristina G. está parada en las escaleras de una de ellas, en


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1 comentario   |  
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  • Karla |  |  February 1, 2010 a las 2:25 pm

    Por eso odio Asia porque la gente que vive ahi se cree la gran cagada!!!, he estado en mejores lugares en el mundo, en The Hamptons, miami beach, Saint tropez, en Punta del Este, etc y no he visto jamás esa discriminación que se hace acá, jamás nunca he sentido eso, todos son iguales, y nisiquiera para decir que soy una gringa, nada que ver soy una persona peruanisiissisma.. pero nada esa es la idiosincracia del peruano comun con pensamiento tercermundista… por eso prefiero veranear en mi casita en el sur chico, donde uno puede andar como quiere y para ir a la playa no necesitas plancharte el pelo, donde encuentras gente de verdad, donde mi empleada se baña con mi hija y almuerza en nuestra mesa, donde mi esposo, un ejecutivo de una transnacional, se levanta temprano y compra los tamales de nuestra casera, donde mis hijos juegan con los hijos de los pescadores, con cualquier niño y no viven en su mundo, donde somos felices….


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