lunes 08 febrero 7:55 pm.
Dame el tuyo, toma el mío
Aventuras en un club de intercambio de parejas

En un mundo en el que todo se compra y se vende y ya casi nada se intercambia, los swingers ofrecen a sus parejas y esperan reciprocidad como una vacuna contra la infidelidad con engaños. Pero lo que sucede adentro de un club de esta clase no se parece tanto a esa utopía de la libertad sexual que quieren vender los políticos swingers. Bienvenidos a otra sociedad que puede ser tan decepcionante y discriminadora como tan placentera y secreta.
Una experiencia de Gabriela Wiener (y Cía.) | No. 14

Esta noche me dispongo a ser infiel con permiso de mi marido. La puerta del 6&9 es tan discreta que nos hemos pasado de largo dos veces. Llevo encima un abrigo para camuflar mi look temerario y tres tragos de cerveza. J lleva una barba de cuatro días: lo veo tan guapo y tan mío que no puedo imaginar que en unos minutos se irá a la cama con alguien que no soy yo. Hay que tocar el intercomunicador. Deben estar viéndonos por una cámara. Nos abre un sujeto pigmeo y con cara de aburrido que dice que la entrada doble cuesta treinta y cinco euros. Vengan por aquí. Toman la posta dos mujeres atractivas, las relacionistas públicas (digamos lúbricas) del lugar. ¿Qué queremos beber? Estamos ante una barra larga y desierta. Somos los primeros, maldita sea. Son las once de la noche de un jueves en Barcelona. En el televisor sobre la barra se ve una película porno en la que un camionero la emprende contra una rubia quebradiza. ¿Es la primera vez? Sí. Vengan conmigo, nos repite una de las anfitrionas de hoy, con acento sevillano. Es menuda, lleva el cabello ondulado y unas botas hasta las rodillas parecidas a las mías. No es una anfitriona más: es la dueña del 6&9. Conoció a su novio por un aviso publicado en una revista swinger, se enamoraron y abrieron juntos este local para intercambio de parejas que ya tiene más de cinco años.

Esta noche es una promesa intergeneracional, multirracial y multiorgásmica. A diferencia de otro club como el Limousine, que se repleta de adinerados sesentones cuesta abajo, el 6&9 es popular por su buena disposición para recibir a jóvenes de clase media que todavía no veo por ninguna parte. En mi encuesta previa lo habían calificado además de «higiénico», un tema que yo había soslayado inicialmente por mi creencia de que el sexo es sucio sólo si se hace bien, pero que terminó siendo un punto a favor del 6&9 cuando decidimos venir. Seguimos a la anfitriona sevillana en un recorrido relámpago que tiene por finalidad describirnos el lugar y explicarnos las reglas del juego. Dejamos atrás el bar. Ésta es la sala del calentamiento, dice ella: aquí podéis bailar una pieza o echar un vistazo a la porno mientras bebéis algo. Bajamos las escaleras hacia un sótano que es la versión erótica de la caverna de Platón o, a lo mejor, la cueva donde se divierte una pandilla de antropófagos. A partir de aquí sólo se puede pasear como se vino al mundo. La llave para los casilleros se pide en la barra y luego aparece el impresionante escenario del escarceo: los treinta metros de cama en forma de ele que los fines de semana hacen crujir hasta cincuenta parejas a la vez, pero que a esta hora aún luce vacante. Justo enfrente, un dispensador de preservativos. A la derecha de los camerinos, el jacuzzi, y más allá las duchas para parejas y el cuarto oscuro, una especie de minidiscoteca nudista.

–Si no queréis nada con alguna persona basta con tocarle el hombro.

Ésta es la contraseña del 6&9. Cada club recomienda a los clientes una manera delicada de informar a los demás cuáles son tus límites.

–¿Y para qué es esta habitación? –pregunto.

–Es la habitación de las orgías. Aquí vale todo.

No me froto las manos, no trago saliva. Sólo miro de reojo a J con un signo de interrogación en la cabeza. Esto recién comienza.

Llevo aquí una hora y lo único que he intercambiado son cigarrillos. Se supone que deberíamos intentar ligar con otros swingers menos tímidos que nosotros, pero por ahora no atinamos más que a mirar. Me había pasado toda la tarde preparándome como una novia para su boda y seguir al pie de la letra las instrucciones del anuncio del 6&9: «Chicas, por favor, con ropa sexy». Me ceñí una súper minifalda negra con pliegues, cortesía de mi mejor amiga, una ex sadomasoquista. Me puse una blusa escotada del mismo color y unas botas altas que hacían ver apetecibles mis muslos flacos. Opté por la depilación total. Se la enseñé a J. Me dio la impresión de que al ver lo explícito de mis argumentos, él recién se tomó en serio adónde íbamos y para qué. La gente suele venir a un club swinger para no mentir. Había leído en la web de la North American Swing Clubs Association (Nasca) que el propósito swinger más elevado consiste en que, al relacionarte genitalmente con otras parejas bajo la atenta mirada de tu consorte, evitas sucumbir al sexo extramarital y al engaño. Según la misma asociación, más de la mitad de matrimonios comunes practica la infidelidad secreta. Nada, entonces, como los honestos swingers. Me intriga esta aventura conjunta, esta libertad sexual que surge del consenso, este adulterio vigilado.


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8 comentarios   |  
wiener Gabriela Wiener
Perú. Periodista y escritora. Es Licenciada en Lingüística y Literatura. En España ha publicado también en La Vanguardia, Letras Libres, Primera Línea, Club Cultura; Paula (Chile), El Ajo, El Universal (México), Travesías (México), El Comercio (Perú). Fue semifinalista del Premio Nuevo Periodismo 2004 de la Fundación para un Nuevo Periodismo Iberoamericano. En 2008 publicó 'Sexografías' (Melusina). Su blog en Clubcultura
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Son las once de la noche de un jueves en Barcelona. En el televisor sobre la barra se ve una película porno en la que un camionero la emprende contra una rubia quebradiza. ¿Es la primera vez? Sí. Vengan conmigo, nos repite una de las anfitrionas de hoy, con acento sevillano.

Segunda vacilación de la noche: tener sexo delante de tanta gente. Me pregunto si estoy lista. Pero mi impaciencia estalla y se me despierta una especie de espíritu competitivo. Al ver que los demás se manosean, decido desmarcarme y regalarle a J unos minutos de sexo oral casero y devoto, escudada en la oscuridad, pero conciente del exhibicionismo de mi arrebato. Los demás se acercan a mirarnos y siguen nuestro ejemplo.



  • Gabriela |  |  January 13, 2010 a las 5:41 pm

    Que tal Gaby
    Sin querer di con esta revista electrónica,y curioseando me tope con tu artículo que por supuesto me llamo la atención, ya al leerlo me gusto la forma de narrar tu experiencia que por supuesto suena intensa y bien llevada como reportaje.

    Saludos

  • Carlos |  |  June 1, 2009 a las 1:44 am

    Mi esposa y yo, queremos probar esta nueva exoeriencia.
    Por favor escribannos.

  • angel |  |  April 14, 2009 a las 1:23 am

    MUY BUENO TU ARTICULO… ME QUEDO CON LA DUDA ANTE LA PRIMER PREGUNTA DE MARIELA… POR OTRA PARTE, ME HICISTE RECORDAR AQUELLA PRIMERA VEZ QUE VISITE UN CLUB SW EN LA CIUDAD DE MEXICO…

  • isa | scapadasswingers.com |  April 2, 2009 a las 11:19 pm

    hola gabriela ,muy bueno el articulo,yo como la persona anterior me pregunto lo mismo,es filosofia de vida o simple curiosidad,pues nosotros tenemos un sitio swingers vivimos el estilo swingers, y por como lo siento que lo vistes no es por lo mismo que yo.
    scapadasswingers.com alli puedes contactarme y si quieres escribir y deseas seguir en ello podemos hacerte alli mismo tu columna.
    besos

  • Bellas intenciones «&hellip | http://lasoledaddeldeseo.wordpress.com/2009/03/24/bellas-intenciones/ | lasoledaddeldeseo.wordpress.com/2009/03/24/bellas-intenciones |  March 24, 2009 a las 11:11 am

    [...] aquí sus [...]

  • Mariela Díaz |  |  February 21, 2009 a las 11:30 pm

    El artículo me parece excelente. Gabriela, sólo quiero preguntart ¿aceptaste tener esta experiencia porque realmente forma parte de tu filosofía de vida liberal o por alcanzar un reto en tu profesión…? ¿cuál es para tí después de todo la frontera, la personal o la profesional?

  • Swingers: Dame el tuyo, t&hellip | http://efectotequila.com/story/swingers-dame-tuyo-toma-mio | efectotequila.com/story/swingers-dame-tuyo-toma-mio |  November 12, 2008 a las 3:33 pm

    [...] Swingers: Dame el tuyo, toma el míoetiquetanegra.com.pe/?p=280379 enviado por alykan [...]

  • Etiqueta Negra » Sw&hellip | http://etiquetanegra.com.pe/?p=280365 | etiquetanegra.com.pe/?p=280365 |  October 13, 2008 a las 2:34 am

    [...] “Dame el tuyo, toma el mío” en Barcelona, varias semanas después de haber visitado un club [...]


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