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Publicado 09/06/09 a las 11:41 am

De perros, televisión y mentiras


Sucedió hace más de diez años. Ese día y como siempre, mi mejor amigo salió a trotar con su perro: un boxer llamado Tyson. Tomaron la avenida principal, recorrieron el parque, doblaron por el río y cuando ya volvían a casa, tras una hora de trote, pasó lo increíble. En la esquina del semáforo dobló un tipo con luz roja. A lo primero que atinó mi mejor amigo fue a saltar a la vereda. Tyson, que no miraba más allá de sus pies, no logró subirse a la acera: la camioneta de vidrios polarizados lo tragó como si fuera una caja de cartón.
Un ladrido muy agudo, una frenada larga, un golpe seco como bofetada metálica, y Tyson arrastrado por más de media cuadra antes de quedar vacío.

En un segundo mi amigo pasó de una placentera mañana deportiva con zapatillas de suela espumosa, a una escena de truculencia pura. Su querido Tyson; el boxer que llegó a la casa cuando yo tenía cinco años, el perro que había mordido a tres carteros, su mascota, su mejor amigo, su socio en el trote, ahora estaba tomando su último baño en una posa de sangre espesa.

El tipo que lo atropelló se estacionó cincuenta metros más allá del Tyson desinflado, y luego se acercó caminando hacia mi amigo. Le dijo que cómo se le ocurría salir a trotar con un perro, le gritó que los ojos eran para mirar, que era un idiota por no haber visto la camioneta doblar, que lo mínimo era llevar al animal con una correa, le dijo a mi amigo que era un irresponsable, un niñito trotón y luego le pegó un empujón. Cuando mi amigo logró juntar fuerzas para lanzarle un puñetazo, el tipo le dijo:

-Tranquilo, tranquilo compadre, esto es una broma.
- ¿Ahhh? -Sí, es una broma ¿Ves esos vidrios polarizados? Bueno, detrás de esos vidrios negros de la camioneta hay unas cámaras de televisión. Estamos grabando un nuevo programa que saldrá dentro de un mes. ¡Saluda a la cámara!.
-¡Hola! – saludó mi amigo, llevándose las manos a la cabeza porque no podía creer lo que pasaba.
-Sí, es una broma. Nuestro equipo de producción te ha seguido durante una semana… ¡¡Fran, estamos listos!! -gritó el animador hacia los vidrios polarizados, y de la camioneta se bajó una modelo rubia, ropa ceñida, escote dorado, tacos españoles, y un perro boxer en sus brazos.
-Ohhh, no puede ser- mi amigo no podía creer que estaba sucediendo esto, que estaba saliendo por televisión.
-Toma, y gracias por el sentido del humor- le dijo la modelo mientras le cerraba un ojo. Así le entregaron su nuevo Tyson.

Luego todo vino rápido: firmó un documento donde aceptaba la transmisión de la broma, le sacaron en cámara el collar al perro muerto y se lo amarraron al nuevo. Mi amigo se despidió de beso de la modelo y le dio un fuerte apretón de manos al animador y volvió a casa trotando con su nuevo Tyson. Nos llamó a todos para contarnos que iba a salir en la tele, a las diez de la noche por toda la televisión nacional. Esperamos nerviosos la transmisión de la broma.

El día que pasaron el programa se sintió muy importante. Hace un tiempo me mando un mail desde Chile, donde me cuenta que el nuevo Tyson está muy enfermo. También me cuenta que desde esa vez, no ha vuelto a salir en televisión. Al final me pide que, por favor, nunca escriba su nombre.

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