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Publicado 29/01/09 a las 3:46 pm

Profecías sutiles sobre el oficio de cronista

Para los periodistas que no la escriben y no hacen nada por intentarlo, la crónica es la nota de color, la historia humana que de vez en cuando se publica a página entera en el diario, la que tiene fotos esmeradas, la que lleva la firma del autor y que sirve de respiro en medio del pantano de notas informativas que hacen bostezar a los lectores. La crónica (el periodismo narrativo) entonces sí es la vedet de los géneros periodísticos, la que sirve para que alguien luzca su estilo literario y reciba aplausos de vez en cuando, cuando su historia sale a página entera, como un falso oasis en medio del pantano de información pura y dura como les gusta decir a los duros e impuros periodistas. Los falsos cronistas se consideran poetas y sonríen cuando alguien les llama así y se creen que les basta el estilo para ser lo que quieren ser: ¿Kapuscinski? Y entonces, con el estilo y el amaneramiento como guía, todo se hace más frívolo, pues los cronistas siguen produciendo sus notas de color y sus historias simpáticas (conciertos, viajes financiados por los anunciantes, en fin), mientras el océano de la realidad (la política, por ejemplo) se vuelve un pantano en manos de los que jamás intentaron hacer una crónica en serio para explicar por qué sucede lo que sucede en el mundo. De algo de eso habla el cronista Martín Caparrós cuando escribe contra los cronistas. De algo de eso escribe Daniel Titinger cuando dice que el periodismo literario se hace cada vez más literario y menos periodismo. 

Mientras esto ocurre por acá, los gringos, que en periodismo (y en empresa periodística) nos llevan décadas de ventaja, se inventan proyectos increíbles para disfrutar del placer de leer historias de verdad. Voice of Witness es una idea editorial alucinante que busca registrar de primera fuente y en primera persona los testimonios de personas que están vivas casi de milagro, a pesar del sufrimiento. Allí están, por ejemplo, inmigrantes, supervivientes de catástrofes naturales, víctimas del sistema legal (Véase ediciones 63 y 65 de Etiqueta Negra).  Esto dice su promesa: “Los libros de Voice of Witness buscan iluminar las crisis de derechos humanos humanizando a las víctimas. Permitiéndoles contar sus historias, buscamos engendrar una mayor comprensión. Voice of Witness es un proyecto sin fines de lucro que busca atraer a lectores de todos los niveles: desde estudiantes de colegio hasta los hacedores de políticas”.

Este es un proyecto vinculado al universo de la editorial independiente McSweeney’s, que dirige el incansable escritor Dave Eggers. Él, sin ir muy lejos, es autor de la novela Qué es el Qué, donde se cuenta la vida y penurias de Valentino Achak Deng, un sobreviviente de las guerras civiles de Sudán. Para ello, Eggers debió hablar con Achak durante meses, en un paciente trabajo de registro, al final del cual nació esa crónica inmensa.

El día en que las empresas periodísticas (por esta parte del mundo) apuesten en serio por hacer periodismo de largo aliento quizá la crónica dejará de ser de una vez por todas esa vedet sospechosa en los diarios (la nota de color, la droga del estilo) y se convertirá en un arma poderosa contra la ignorancia y, claro, en una aventura editorial rentable.

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