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Etiqueta Negra

SOY EL MÁS GRANDE,
SOY EL MÁS HERMOSO

Sea un sobreviviente
mirando el Discovery Channel

¿Por qué queremos ver a otros comer gusanos en la tele?

Un texto de Brian Kevin
Ilustraciones de Sheila Alvarado

Realities


Será en los brutales y miserables años después del diluvio, la bomba o el apocalipsis zombie. Hordas de sobrevivientes convertidos en cazadores recolectores convergerán en las ruinas de las ciudades,  y allí,  entre los escombros de las librerías, descubrirán pilas de devedés con series de televisión por cable de 2011. Apretarán entre sus manos callosas y torpes las maltrechas cajas de plástico y proclamarán:
«¡Hermanos y hermanas, he aquí que cosechamos las semillas de nuestra salvación!».

Supongo que lo harán. Así como un día reconstruirán sus templos y erigirán monumentos de piedra a los antiguos maestros gracias a quienes habrán vuelto a fundar la civilización. En ese mausoleo posapocalíptico se dedicarán altares a los anfitriones de programas como Man Vs. Wild, The Wild Within y Dual Survival. Estos días, los surfistas del control remoto de la era previa al colapso de la civilización nos encontramos cada vez más seguido con estos y otros gurús del bushcraft, esa palabra inglesa que se usa en Australia y Sudáfrica al referirse a las habilidades necesarias para sobrevivir en la vida salvaje. Estos machos se han convertido en un cliché promoviendo técnicas de supervivencia y habilidades aborígenes. Dominan los ratings y han superado a grandes hits de las televisoras, como CSI y Glee. Pero sin una fecha confirmada del apocalipsis (lo siento por los fans del fin del mundo en el 2012), uno tiene que preguntarse por qué nos gusta tanto mirar a estos héroes embarrados comer gusanos en la tele.

Como cualquier género televisivo del momento, el menú de programación de tips de sobrevivencia es una serie de variaciones sobre un mismo tema: la revalorización de las actividades del hombre paleolítico, un nómada de la Edad de Piedra que utilizaba herramientas orgánicas para sobrevivir. Sin duda, el ejemplo modelo es Man vs Wild, un show que se estrenó en Discovery Channel en marzo de 2006 en Estados Unidos.  En cada episodio, el fortachón y carismático Bear Grylls es abandonado a su suerte en un lugar aislado y hostil. Luego se ve forzado a encontrar refugio,  improvisar herramientas y comer restos de cadáveres, mientras ofrece lecciones de cómo un pionero intrépido resolvería la situación. El show resulta muy entretenido, sobre todo por el entusiasmo colegial de su anfitrión, un ex miembro de las Fuerzas Especiales Británicas. Grylls se las arregla para sonar exuberante al volver del corte comercial con frases como «Acabo de arrastrar una oveja muerta desde una ciénaga irlandesa». Nosotros lo miramos alelados sacarle el corazón al animal y darle un mordisco para luego quitarle la piel y usarla como sleeping bag durante la noche.

El resto de los shows de la «paleosobrevivencia» sigue uno de dos caminos. La variedad menos solemne le añade un giro de comedia de enredo a la premisa básica. En Dual Survival, Lundin, un héroe hippy que come granola y suele andar descalzo, comparte créditos con un ex GI Joe vestido de caqui, que se queja cada vez que su pareja le hace perder tiempo. En Man, Woman, Wild, también del Discovery, un ex boina verde se encamina a páramos salvajes llevando consigo sólo su ingenio y a su mujer, una rubia pechugona con acento británico. Mykel Hawke y Ruth England son un ejemplo perfecto del típico casting y parecen haber audicionado para una película de Hollywood más que para un reality de sobrevivientes. Él más que hablar gruñe y ella se aguanta y obedece cada vez que su esposo le ordena beber su orina, un truco que parece ser favorito entre los televidentes, puesto que la escena se ha repetido en al menos un par de episodios, uno de ellos después de estar dos días en el desierto sin nada que beber. Hay que notar que England es la única presencia femenina en el paisaje de la televisión de supervivencia. Es natural que el género apele a un sector masculino, y, con toda justicia, seguro es un reflejo de una subcultura fuera de la televisión, donde la mayor parte de los foros de internet y campamentos de supervivencia para adultos son del dominio de los varones.