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Etiqueta Negra

SOY EL MÁS GRANDE,
SOY EL MÁS HERMOSO

Las Vegas
[La ciudad del despilfarro]
cuida el agua

En la ciudad de los casinos y las bodas exprés casi nada es lo que parece.
Allí hay una sucursal del océano infestada por tiburones
y la única tormenta de lluvia artificial en el mundo.
Pero el agua de sus fuentes ornamentales es real y la sequía, también.
¿Por qué las nuevas casas de Las Vegas ya no tienen jardín?

Un texto de Charles Fishman
Con fotos de Luis Cobelo

Las Vegas es la ciudad más seca en los Estados Unidos. De sus doscientas ochenta ciudades con al menos cien mil habitantes, tiene el último lugar en precipitación (once centímetros anuales) y en número anual de días de lluvia. Con dos millones de habitantes y muchos más visitantes anuales, Las Vegas recibe casi toda su agua de una sola fuente, el lago Mead, ese espectacular embalse artificial creado por el río Colorado y la presa Hoover. Cuando el lago Mead se llena, contiene el equivalente a sesenta años de agua para Las Vegas. Por ley, Las Vegas sólo puede tomar un poco de agua del lago Mead, la fuente que abastecía a la ciudad, lo suficiente para bajar el nivel del agua entre medio metro y uno entero de la superficie total. Es el cuatro por ciento de toda el agua que puede usarse. La asignación de agua para Las Vegas permanece fija y no ha variado a pesar de que la población se ha duplicado, y luego se duplicó de nuevo, y la ciudad ha añadido cien mil nuevas habitaciones de hotel, junto con fuentes y cascadas, piscinas y tanques de tiburones.

Un visitante que camina hacia el norte por The Strip, la avenida más icónica de Las Vegas, encuentra primero el Mandalay Bay. La entrada principal del resort está flanqueada por cascadas de agua que caen sobre rocas y acantilados en una laguna tropical. Dentro hay una rebanada del Océano Pacífico con un millón y medio de galones de agua, el Acuario Shark Reef, atravesado por túneles transparentes que permiten caminar entre los cientos de tiburones que viven allí. El Mandalay Bay también es famoso por su zona de piscinas, que ha sido diseñada como una playa, con cinco albercas situadas en medio de dos millones y medio de kilos de lo que el hotel describe como «arena real».

Una cuadra más al norte del Mandalay Bay, hay una versión a escala de la Estatua de la Libertad sobre su pedestal en el agua de la bahía. Junto a ella, flota un barco de bomberos de la ciudad de Nueva York, con cinco propulsores que lanzan chorros festivos de agua sobre el río Hudson veinticuatro horas al día. Después del bote de bomberos puede encontrarse una versión en miniatura del puente de Brooklyn, el cual por supuesto está por encima del río East.

Más del noventa por ciento del agua utilizada en interiores se recicla. En diez años a la ciudad se añadieron casi setecientos mil habitantes sin tener que utilizar más agua

El siguiente casino es el nuevo complejo del CityCenter, donde está el hotel Aria. Aunque no puede verse desde la acera, la entrada principal del Aria está anclada no por una sino por dos fuentes, ambas hechas por la mundialmente renombrada firma de diseño acuático WET. Una de las fuentes que flanquea la entrada es una serpenteante pared de agua casi tan larga como un campo de fútbol. Ondas de agua se desbordan sobre el alféizar superior de un muro de siete metros de altura. A veces hay torrentes que caen desde arriba. A veces sólo son chorros modestos. Los visitantes se quedan paralizados por las olas frente al muro, como si estuvieran mirando el romper del mar en una playa. En un pueblo del desierto de Mojave, donde la temperatura supera los cuarenta grados centígrados dos meses y medio al año, la fuente horizontal del Aria crea la sensación de un jardín acuático Zen justo en la entrada de un hotel con cuatro mil habitaciones.

En la misma cuadra está el Bellagio, un hotel de lujo, famoso por su fuente y sus habitaciones, por su servicio y por su cocina. Las fuentes del Bellagio son por sí solas un atractivo de Las Vegas. Atraen a miles de espectadores que cada noche se reúnen en torno a un enorme lago artificial con una fuente en el centro. El lago contiene veintidós millones de galones de agua, y la fuente está conformada por más de mil doscientos aspersores y rociadores controlados a computadora. Cada noche, a las ocho, se presenta un espectáculo cautivante que dura una hora.Es una coreografía con música que incluye desde melodías populares hasta el Aleluya de Haendel. La fuente crea cortinas de agua que se elevan hasta doce metros de altura. Los visitantes pueden detenerse en la acera de una ciudad donde sólo llueve diecinueve días al año, a contemplar una fuente que llega a lanzar diecisiete mil galones de agua al aire. En el interior hay un teatro para casi dos mil personas cuyo escenario es un tanque que contiene dos millones de galones de agua donde cada noche los acróbatas del Cirque du Soleil actúan en una ópera acuática llamada «O», por el sonido de la palabra francesa para agua: eau.
Eso sólo es la tercera parte de un «paseo de agua» en The Strip de Las Vegas. A la cuadra siguiente está el Mirage, que tiene un volcán muy famoso que lanza lava cada noche en medio de una laguna. Al fondo del Mirage hay un hábitat para delfines. Sí, otro acuario dentro de otro casino. Allí vive lo que el hotel anuncia como «una familia de delfines pico de botella», ocho en total, incluido un par que nació en cautiverio allí mismo, en un hábitat de dos millones y medio de agua salada. Cruzando la calle del Mirage está el Venetian.Un hotel construido alrededor del tema de los canales venecianos. En el Venetian está la laguna, donde se puede pasear en góndola mientras un cantante en disfraz italiano canta.

Hagamos una pausa para pensar.

En un paseo de tres kilómetros en medio del desierto y cruzando la calle sólo una vez hemos encontrado tres lagunas, un par de cataratas tropicales, un pedazo del Océano Pacífico infestado por tiburones, el Atlántico lleno de delfines, un teatro acuático con un escenario de dos millones de galones, un barco de emergencias médicas, los canales de Venecia y lo que era hasta 2009 la mayor fuente del mundo. Sin darnos cuenta hemos pasado por lo que tal vez sea la única tormenta tropical de lluvia artificial en Estados Unidos (en el interior del Hotel Planet Hollywood). Y no podemos olvidar el agua sexy, ese tramo de la fantasilandia vacacional que incluye cinco piscinas topless para adultos, cada una con un nombre sugerente, incluido Venus en el Caesars Palace, Naked en el Mirage y Liquid en el Aria.
Algunos piensan que la atracción de Las Vegas es el dinero, el dinero fácil. La misma ciudad quiere que la obsesión allí sea el pecado sin arrepentimientos («Lo que pasa en Las Vegas se queda en Las Vegas», dice el eslogan). Pero el verdadero capricho de Las Vegas es el agua: desplegarla, exhibirla, mostrarla, alardearla.