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Etiqueta Negra

SOY EL MÁS GRANDE,
SOY EL MÁS HERMOSO

El negociador del mercado climático

Un texto de Jack Lo Lau
Fotografía de Giancarlo Shibayama

Fotografía

Brendan Oviedo es un abogado que no está dispuesto a negociar el futuro del planeta. Habla fuerte y rápido como quien busca convencer a su audiencia. Una de sus mejores experiencias profesionales es haber ido a la Cumbre de Copenhague sobre el Cambio Climático de la ONU en 2009. Oviedo pidió permiso en su trabajo y se ofreció, por convicción y ad honorem, a ir con el equipo peruano responsable de la negociación de bonos de carbono en las Naciones Unidas. Oviedo se endeudó para pagar los pasajes, traslados y hospedaje de esas seis semanas de conversaciones que culminarían en la capital de Dinamarca. Las reuniones empezaban a las ocho de la mañana y podían acabar al amanecer. Que un árabe, un boliviano y un estadounidense se pongan de acuerdo parecía una tarea imposible. Para que los tratados internacionales públicos prosperen todos tienen que asentir. Basta que uno de los ciento noventa y tres países de las Naciones Unidas no esté de acuerdo para que todo lo convenido se desmorone. Aquel intento de prevenir la muerte anticipada del planeta en Dinamarca fracasó. El problema fue el dinero. Siempre es el dinero. Y hasta el momento no hay un acuerdo global para reducir los gases de efecto invernadero. Oviedo es un especialista en bonos de carbono que no se propuso serlo. Era practicante en un estudio de abogados cuando un día tuvo que atender un caso relacionado a la energía. Empezó a leer los archivos y no entendía nada. Al poco tiempo estaba estudiando una Maestría en Derecho y Política Energética en la Universidad de Dundee en Escocia. Entre sus lecturas hubo un texto que hablaba del Tratado de Kioto. Una vez más, su ignorancia lo sedujo. A Oviedo le interesa todo aquello que desafíe sus conocimientos. Como parte de su maestría tenía que realizar prácticas profesionales, y las consiguió en la oficina sobre cambio climático de las Naciones Unidas. Cuando comenzó en 2004 sólo había cuarenta trabajadores. Hoy hay más de doscientas personas. Existe mayor interés, aunque sólo unos cuantos comprenden el efecto invernadero y la necesidad de los bonos de carbono. Oviedo es uno de ellos. Él da charlas en el Ministerio de Ambiente sobre el mercado de los bonos de carbono y además es socio del área de electricidad y cambio climático del estudio de abogados donde trabaja. Oviedo afirma que no se puede esperar un cambio significativo partiendo sólo de la economía. El Banco Central de Reserva del Perú emitió un reporte sobre cuánto de su producto bruto interno (PBI) le costaría el cambio climático. Un aumento de dos grados centígrados en la temperatura y un veinte por ciento en la variabilidad de las precipitaciones a 2050 generarían una reducción del PBI de más de cinco veces el presupuesto anual de la educación pública. En el Perú el mercado de bonos de carbono podría sostener buena parte de la economía. Es un territorio que necesita descontaminarse. Aquí se pagan demasiados impuestos por los vehículos nuevos y la mayoría conduce autos viejos que consumen más combustible. En Japón ocurre lo contrario. Mientras más antiguo es el auto, más impuestos pagas. Incentivos para ser más verdes. No todos tendrán la misma curiosidad de Oviedo por entender lo que parece indescifrable. Un mercado donde el derecho a emitir dióxido de carbono sea un bien canjeable y con un precio establecido puede parecer ficción, pero es una realidad. Oviedo quiere seguir negociando a favor del planeta. Esa es su manera de responsabilizarse por su huella en la naturaleza.