Estoy en el hotel The Westin de París, relajándome en un cuarto pagado por la lujosa marca italiana Fendi, más conocida por sus ingeniosas carteras. Es principios de marzo. Como estamos en la Semana de la Moda, las calles en frente de mi hotel están repletas de mujeres tan hermosas y altas que parecen alienígenas, cargando portafolios y acunando sus celulares y moviéndose como por medio de un sonar. Mi cuarto estaba destinado para una tal Tara Perkins, una chica con dos nombres diferentes para dos vidas diferentes. Bajo el alias de Annie Oakley creó y ahora administra el Sex Workers’ Art Show Tour, un cabaret ambulante donde actúan personas cuyo arte es inspirado por el tiempo en el que trabajaron en la industria del sexo. Como Tara Perkins, es manager de The Gossip, una banda indie-punk con letras entre gay y feministas, que, aunque sus integrantes no son muy conocidos en su natal Estados Unidos, es muy famosa en el extranjero, en gran parte debido a su carismática, directa, gorda y femenina vocalista Beth Ditto.
Ditto es de baja estatura y su cuerpo es una pila de curvas sobre curvas. Su cabello cambia tan rápido que podrías confundirlo con pelucas de peinados distintos, de un abombado en color negro a uno más corto, alborotado y naranja o el asimétrico bob color azabache que lleva a La Semana de la Moda. También resulta digno de mención que es lesbiana y es muy franca acerca de eso. Y también sobre su feminismo. Y también acerca de haber salido de un legado de pobreza en un Arkansas rural del que muy pocas personas escapan.
Pero incluso en Portland, Oregon –donde vive en una destartalada casa con su mejor amiga y su mascota, una gata ciega y con daño cerebral que murió por accidente al ser esterilizada y luego fue revivida en las actuales e imperfectas condiciones–, la gente no tiene idea de qué tan famosos se han vuelto Beth Ditto y The Gossip en Europa. A menos que sean auténticos nerds de la música con una suscripción al NEW MUSICAL EXPRESS de Londres, quizás no sepan que en esa influyente revista Ditto fue votada como la persona más genial del mundo en el 2006 (la primera vez en la historia de la revista que ese título se lo llevo una mujer). El año siguiente, salió desnuda en la portada de NME, cubierta con huellas de labios gigantes pintadas en lápiz labial. Para el 2007, los paparazzi de Londres comenzaron a comportarse mal, arrojándose en frente de los carros de Beth Ditto, trepando por los lados de los edificios al estilo Spider Man. Ella salió en el programa de Jonathan Ross, el Letterman británico, y comenzó a escribir una columna de consejos para el diario THE GUARDIAN. Aceptó una oferta para diseñar una línea de ropa para Evans, la cadena de tallas grandes para mujeres que es parte de, un gigante comercial con más de trescientas tiendas en Inglaterra.
Hasta el mítico modisto Karl Lagerfeld está obsesionado con ella. Él, que es tristemente célebre por haber declarado que la existencia de franceses gordos era más alarmante que el azote de la anorexia (y esto durante esa temporada en que modelos famélicas caían como moscas, una de ellas en su propia pasarela), invitó a The Gossip a ser la banda titular en la fiesta programada para cerrar la Semana de la Moda de París. En un tiempo en que los ricos se sienten pobres y la noción de lujo está bajando de vestidos de cinco mil dólares a vestidos de cuatro mil dólares. ¿Quién mejor para terminar la fiesta que una chica que creció en una zona de Arkansas sin MTV, sin teléfonos, sin cañerías internas y sin dinero?
Conforme la fama de Beth Ditto en el extranjero ha ido creciendo, la mayoría de sus más devotos admiradores han sido personas involucradas en la moda. La incursión de Ditto en este mundo ha incluido tocar en la inauguración de la boutique de Alexander McQueen en Los Ángeles vestida con un enterizo hecho a su medida; pasar el rato con las hermanas McCartney, Stella, la diseñadora y Mary, la fotógrafa, en el Reino Unido. Ha tenido conjuntos hechos para ella por gurús de la moda como Charles Anastase, Louis Vuitton y Gareth Pugh. Y se ha hecho mejor amiga de Kate Moss, una modelo que, uno podría pensar, estaría en la lista negra de Beth por popularizar el look flacuchento y nervioso. Pero entonces estarías subestimando la seriedad del tatuaje que dice HERMANDAD FEMENINA atravesando el trasero de Beth. Ella y Kate se volvieron amigas después de que la revista NME las enfrentara en la categoría de «Mujer Más Sexy del Rock» en su ceremonia de entrega de premios. Kate Moss ganó. Los medios enloquecieron al pensar que la gorda punk y la modelo flacucha comenzarían a odiarse, pero el problema de Beth era con la revista, no con Kate, quien se presentó en un concierto de The Gossip poco tiempo después. Las dos pasaron el resto de la noche en un baño de hotel cantando canciones de los Rolling Stones.
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